A Zoila, mi esposa, fallecida recientemente
I
Todo el mundo pregona Navidad,y la gente camina presurosa,mas yo sufro la ausencia de mi esposaen medio de una inmensa soledad.Ella hacía de antaño un nacimientocon María, José y el Niño Dios,y los hijos y nietos, con los dos,rezábamos con gran recogimiento.Y ahora, ¿Quién adorna el pinabete?¿Quién la posada vocinglera?¿Y quién repartirá cada juguete?¿Cómo volver a compartir con ellaaquellas Navidades tan sinceras,al lado del portal y de la estrella?
II
Ya comenzó diciembre y la alegríacunde por todas partes y la gentele da su existencia un gozo ardienteen espera de que llegue el bello día.Mas ahora mi vida es agonía,pues esta noche estará presentepara vestir al Niño refulgente,junto a San José, como lo hacía.Y al paso de los días y los meses,comprendo más la dura realidadal no escuchar su voz llena de preces.Y ante tanto dolor, cada oración,
Navidad 1994