María y San José van por la arena
protegiendo la vida de un infante,
la pena se refleja en su semblante,
porque Herodes no ceja en su condena.
Clara es la noche y con la luna llena,
no se ve por doquier un caminante,
María está cansada, y suplicante
ignora que ya viene Nochebuena.
Ninguna puerta se abre en el poblado,
y tiene que dormir en un portal
que hace tiempo se encuentra abandonado.
De pronto se ilumina todo el cielo,
porque ha nacido un niño sin igual,
que al mundo traerá paz y consuelo.
Navidad 1985.