De nuevo te remito la tarjeta
que recoge el pregón de mi amistad,
y así tengas en esta Navidad
la mano del amigo y del poeta.
Yo sé que a los humanos nos inquieta
ya no hallar en el mundo caridad,
cuando el hombre de buena voluntad
puede cubrir de amor todo el planeta.
Por eso te convida mi canción
a compartir, en esta Nochebuena,
un minuto infinito de oración.
¡Yo sé que tú lo harás en toda escala,
porque quieres, de todo corazón,
que retorne la paz a Guatemala!
Navidad 1973.