¡Todos vamos en busca de una estrella!
Pero hay puntos de luz que nadie alcanza,
Por eso es que perdura la esperanza
Y la vida será por siempre bella.
Sueña el viejo y a Dios da su alabanza,
Y el infante en el sueño se querella,
Y en esa queja azul deja su huella
Reclamando cariño sin tardanza.
Por ello es que en la blanca Navidad,
Mi mensaje de fe y de constancia
Se los brindo a los niños sin escuela;
Para ellos que merecen la amistad
y merecen también, como secuela,
una estrella de amor para su infancia.
Navidad 1964.