Que sea mi palabra en tu destino
así como esa estrella que distante
se muestra ante tus ojos rutilante
para hacer mas hermoso tu camino.
Es un cometa azul, que por divino,
te saldrá cada vez más adelante,
para que tú, cristiano y caminante,
te conserves filial hacia su sino.
Guarda, pues, mi tarjeta navideña,
que otras tarjetas más en tu existencia
recibirás deseándote ventura.
Pero ésta sólo es la de un poeta
que te envía la fe de su vivencia
y el calor de su íntima ternura.
Navidad 1977.